Anécdotas
  • Una de las mayores aventuras que nos tocó vivir en esta profesión periodística es la de haber podido cubrir, in situ, los Juegos Olímpicos de Seúl en tiempos sin internet (hoy podrían ser vistos casi como prehistóricos) y en especial, el particular torneo de fútbol que suele incluir la competencia plurideportiva más importante del planeta.

  • Si estamos marcados por aquella transmisión radial que junto a mi padre descubrimos con euforia aquel 22 de febrero de 1981, día del coincidente debut de Diego Maradona y Miguel Brindisi en Boca Juniors, y de Víctor Hugo Morales en la radiofonía argentina, qué decir de compartir una experiencia de una jornada entera con el más grande relator de estas tierras y nada menos que en Berna.

    Ocurrió la semana pasada en el contexto del partido amistoso entre las selecciones de Suiza y Argentina, y a partir de un amigo en común y conocido de todos ustedes, nuestro columnista Fernando Segura Trejo, doctor en Sociología graduado nada menos que en París, y quien había estado presente en las salidas del periodista desde la Casa Argentina de la capital francesa, en las horas previas a Berna.

  • Seis años sin Togashi  19/02/2012

     

    El 9 de febrero de 2006, hace poco más de seis años, nos conmovíamos con una noticia, la del repentino fallecimiento de Yoichi Togashi, un gran amigo del mundo del fútbol y el periodismo, a causa de un ataque cardíaco.

    Por esas razones extrañas, estábamos acreditados para la Copa Africa de Egipto, que se jugaba en aquél preciso momento, pero desistimos de concurrir y allí, como siempre, en cada competencia continental, se encontraba Togashi, quien solía cubrir esos acontecimientos internacionales en compañía de su esposa.

  • Un viaje imprevisible  21/01/2012

    No llegábamos a veinte los acreditados argentinos a los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988. Pero menos aún éramos los dedicados a cubrir el torneo de fútbol, que, se sabe, en este tipo de competencia no siempre tiene prioridad. Al menos para la Argentina, la tradición que hubo en los primeros tiempos, cuando se perdió aquella final de 1928 ante Uruguay, no se recuperaría hasta 2004, cuando por fin se ganó la primera medalla dorada, con Marcelo Bielsa como entrenador.

    Al equipo argentino que entonces dirigía Carlos Pachamé, el segundo de Carlos Bilardo en la conducción de los seleccionados nacionales, le había tocado como rivales de grupo a Estados Unidos, la Unión Soviética y el local, Corea del Sur. Había que viajar desde Seúl, en donde estábamos alojados en las Villas Olímpicas para Periodistas, hasta otras ciudades sedes, como Pusán o Daegu, para lo cual, ya habíamos averiguado, los costos eran altísimos.

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    En el inicio mismo del Mundial 2002 tuvimos la oportunidad de conocer a un simpático periodista, Dragan, entre las computadoras del Centro de Prensa de Yokohama, en Japón.

    El encuentro no fue casual. Para el Mundial 1998 en Francia llevamos la PC portátil pero eran tantas las computadoras libres con internet (el fenómeno recién comenzaba en el mundo) que ante el escaso uso de la nuestra, pensamos que cuatro años después, y en un país avanzado en estas lides como Japón, no haría falta y nos eliminaba un peso importante en el transporte. Pero no fue así. Para nuestra sorpresa, el gigante centro de prensa de Yokohama, donde funcionaba todo, apenas si contaba con 16 máquinas para más de cinco mil acreditados, lo que generaba un caos absoluto y no sólo por la escasez sino porque en la lucha por quedarse con el mágico aparato, había que pelear contra varios colegas africanos que directamente vivían en el lugar.

  • En estos momentos, cuando Diego Simeone se acerca como entrenador a uno de los equipos de sus amores (casualmente el otro es del que acaba de salir, Racing Club), el Atlético Madrid, nos recuerda una vivencia que hemos compartido ya hace poco más de 18 años.

    Durante 1993, dirigida por Alfio “Coco” Basile, la selección argentina llevaba 33 partidos sin perder cuando por la clasificación para el Mundial de estados Unidos 1994 debía enfrentar a la poderosa Colombia en el tremendo calor de Barranquilla, y sin dos de sus jugadores emblemáticos de entonces, Oscar Ruggeri en la defensa (en aquél tiempo, capitán por ausencia de Diego Maradona) y Gabriel Batistuta, el gran goleador.

  • Volábamos de Sevilla a Barcelona. La Copa Davis había quedado atrás y había que seguir. Nos esperaba la previa del superclásico español y una serie de trámites en la ciudad condal y por esos misterios de las agencias de turismo, la compañía aérea nos citó dos horas antes para un vuelo local, algo que no se acostumbra en este tiempo.

    Pasamos rápidamente los controles y nos disponíamos a leer cuando alzamos la vista y en la misma sala de espera, con una enorme tranquilidad y jugueteando con su teléfono móvil, vimos a un Daniel Alves solitario, sin que nadie lo molestara, como un pasajero más.

  • Las expectativas estaban en su máximo punto. La selección argentina había avanzado contraviento y marea, y ya estaba a las puertas del título mundial a pocos días de la final y se extremaban las medidas de seguridad en la concentración, algo retirada y no tan lejos del estadio Azteca, de Las Águilas del América (razón por la cual había sido convocado como tercer arquero José Miguel Zelada, para generar buen clima en el lugar).

    Sin embargo, Luis Blanco (gran amigo que será protagonista de muchas anécdotas así que estaremos volviendo a él de manera contínua) tenía una coartada. El hecho de ser de la misma ciudad que Jorge Valdano, Las Parejas (Santa Fe), le permitía cierta mínima ventaja como la de conseguir alguna “venia” para pasar fuera del horario de atención a la prensa.

  • Ocurrió en Glasgow. Exactamente el 18 de noviembre de 2008. La expectativa apuntaba al inminente debut de Diego Maradona como director técnico de la selección argentina en tierras amigas, porque se sabe que los escoceses no aman, precisamente, a los ingleses.

    Se sabe también lo dificultoso que resulta hablar con los jugadores de la selección argentina. Suelen esconderse en sus habitaciones en los hoteles y apenas si firman algún autógrafo y muchas veces el periodismo pasea y pasea por los lobbies a la espera de migajas de minutos para poder arrancarles alguna declaración, algún material que pueda valer la pena.

  • Motivando a Maradona  31/10/2011

    Eran los primeros días en el Mundial de México en 1986. Los privilegios de ser uno de los periodistas argentinos que cubría aquél torneo y con una edad parecida a la de la generación de los jugadores de la selección nacional ayudaba para manejar códigos parecidos, sumado al hecho de que en Buenos Aires, cubríamos por aquellos días la actividad del equipo que dirigía Carlos Bilardo.

  • Sucedió a mediados de la década de los ochenta, cuando Raúl Alfonsín llevaba gobernando sus primeros dos años, y muchos jóvenes recién ingresados en el mercado laboral soñábamos con una Argentina más democrática y con Justicia Social, y pocos (o nadie) faltaban a las asambleas de las empresas y nuestros superiores nos merecían credibilidad, sino, incluso, cierta idolatría.

    Quien esto escribe, llevaba ya dos años en una agencia nacional de noticias, la más destacada de ese tiempo (aunque el Grupo Clarín contaba con buena parte de su paquete accionario), y que competía con otra, de la que se había desprendido, y con la estatal, que siempre bailó al compás del gobierno de turno.

  • Bochini y los 90 minutos  17/12/2010

    Si hay un personaje querible, y políticamente incorrecto en  el fútbol argentino, ése es sin dudas Ricardo Enrique Bochini. Idolo máximo de Independiente, si el nuevo estadio de Avellaneda no lleva su nombre es solamente porque no se calló la boca cuando tuvo que criticar al actual presidente, Julio Comparada, por desviarse de la riquísima historia del club de sus amores.

  • En diciembre de 2005 hacía mucho frío en Madrid. Sin embargo, el ambiente en el "Aleti" estaba calentito. A Carlos Bianchi no se le daban los resultados, acostumbrado como estaba a luchar con jugadores con hambre de títulos y de gloria. En cambio, la plantilla del equipo de la capital española no veía con buenos ojos concentarse cerca de las fiestas, lejos de sus familiares y amigos y los medios le caían con todo al Virrey. Tanto es así que uno de los periodistas con más peso, desde la radio más importante, sentenciaba que ser virrey en la Argentina "es como venir a limpiar los pisos aquí", mientras el conductor de la tira diaria comparaba al entrenador con el profesor de "Volver al Futuro", por su pelada con canas a los costados.
     

  • Ricardo me lleva con su coche hacia el Ellis Park, uno de los dos estadios de Johanesburgo, y en el que mañana se producirá el ansiado debut de la selección argentina. Y mientras le cuento que en ese mismo lugar, en 1965, Los Pumas fueron reconocidos por el mundo entero con aquel equipo de Otaño o González del Solar, me cuenta a su vez de sus temores de lo que pueda pasar en los alrededores. La primera imagen es por el posible embotellamiento, pero no. Se refiere a que muy posiblemente haya disturbios y nada tiene que ver la Argentina en ellos.

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