Mi nombre es Fernando M.Vara de Rey, soy licenciado en derecho y diplomado en filosofía de letras y desde hace varios años trabajo en la órbita cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Nací en Madrid en 1969, y puedo contar que al tiempo que me inscribieron en el Registro Civil mi abuelo materno me hizo socio del Atlético de Madrid confiriéndome así supongo que deliberadamente un destino de tenacidad y de melancolía. Desde entonces me alimento de fútbol, que como una metáfora de la vida me depara periódicamente lealtades inquebrantables, amores sin correspondencia, sorbos acibarados de desánimo, instantes de belleza. Ojalá que desde esta ventana que mira a Europa sepa compartir con nuestros lectores las emociones que me despierta este juego maravilloso.
El próximo sábado, Barcelona y el Real Madrid se juegan la Liga Española, pero ese partido tiene muchos más condimentos y una historia singular. Todo el contexto de lo que va a ocurrir en pocos días en el Camp Nou es analizado por nuestro columnista Fernando Vara de Rey en su habitual espacio "El rato de Europa".
Si bien no pasan por su mejor momento histórico, Feyenoord y Ajax se las suelen arreglar para animar cada clásico de la Eredivise, en el que prácticamente nunca los aficionados se quedan sin gritar algún gol. Esta vez no fue la excepción t Feyenoord se impuso por 4-2. Fernando M. Vara de Rey, desde su fina óptica, nos cuenta detalles del partido y del devenir del torneo holandés de Liga de los últimos años en "El rato de Europa".
Lo más destacado del fin de semana europeo pasó por el Calcio, y especialmente, en los dos clásicos: Roma-Milan e Inter-Juve. ¿Espectáculos? al mejor estilo italiano. Y si no, siempre hay otras opciones para disfrutar en este bello país. Lo cuenta con su gran pluma Fernando M. Vara de Rey.
En su primera columna de "El rato de Europa", Fernando M. Vara de Rey ncreíblemente ya se había dado exactamente igual en 1926nos cuenta los detalles de la histórica goleada del Manchester City al Manchester United en Old Trafford. Un resultado que se había dado exactamente igual en 1926.
La actuación del español David Silva fue consagratoria y lo dispara a ser considerado, al final de la temporada, como el mejor jugador de la Premier League.